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Reunión de la Junta Directiva del 15 de noviembre de 2012

El 15 de noviembre de 2012 se celebró reunión de la Junta Directiva de la Sociedad Andaluza de Salud Pública y Administración Sanitaria (SASPAS), con la asistencia de su presidente Francisco J. Cuberta y cuatro vocales.

El orden del día de la reunión fue:

1. Actas previas

2. Informe y análisis de situación.

3. Tesorería y socios

4. Jornada de crónicos.

5. Asamblea anual ordinaria

6. Contactos otras sociedades

7. Congreso Iberoamericano

8. OAI.

En la reunión se acordó la celebración de la jornada de primavera de SASPAS-Hipatia sobre “pacientes crónicos”, a mediados de abril de 2013; la participación en el Congreso Iberoamericano de Epidemiología y Salud Pública que tendrá lugar en septiembre de 2013;  y la convocatoria de Asamblea General Ordinaria para el día 18 de diciembre de 2012  coincidiendo con la celebración de la próxima reunión de la Junta Directiva.

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No modificar la Ley de Extranjería

La Junta Directiva de la Sociedad Andaluza de Salud Pública y Administración Sanitaria (SASPAS-Hipatia) quiere salir al paso, con motivo de la celebración este año del 26 aniversario de la Ley General de Sanidad, de los riesgos para la protección de la salud y la atención sanitaria.

Entre el conjunto de medidas de ajuste económico planteadas por el Gobierno de España, la modificación de la Ley de Extranjería es de las que supone, a nuestro parecer, un importante paso atrás para los derechos de la ciudadanía. Que la posibilidad de obtener atención sanitaria por la población inmigrante dependa del domicilio fiscal, en vez del lugar de empadronamiento, como hasta ahora, supone una medida injusta, además de ineficaz para disminuir los costes de nuestro Sistema Nacional de Salud. Tan injusta e ineficaz, que creemos debería paralizarse su ejecución.

Es injusta porque por primera vez desde la transición a la democracia un colectivo de personas es privado de un derecho social básico. Estábamos en la Universalización, recién lograda por una disposición de la Ley General de Salud Pública y damos un paso atrás, inaceptable en términos de justicia, expulsando en la práctica, a un colectivo especialmente vulnerable. Los inmigrantes empadronados y sin trabajo son un colectivo amplio, constituyen un grupo difícil de calcular con exactitud, pero sin duda de varios cientos de miles de personas, que viven, como tantos españoles, de la economía informal y forman parte de la sociedad. Pagan impuestos, los indirectos como el IVA, y otros. Son una población vulnerable y frágil, que un Estado y una Sociedad solidarios tienen que proteger.

El mezclar este tema con el turismo sanitario es inaceptable para la inteligencia. Quienes practican turismo sanitario son ciudadanos europeos a los que hay que habilitar, y con eso sí que estamos de acuerdo, mecanismos que permitan el cobro a sus países por los procedimientos que existen para ello. Y en esto sí se puede ahorrar. Pero no es el problema de los inmigrantes empadronados y sin trabajo. Es otro problema y es demagógico mezclar a los turistas sanitarios con los inmigrantes vulnerables.

La medida es, además, ineficaz, porque este colectivo consume muchos menos recursos que la población autóctona, por varias razones como el miedo a  acudir a servicios estatales, pero también porque están más sanos que los españoles en igualdad de circunstancias. Desde hace mucho sabemos que no emigra quien quiere, sino quien puede financiarse,  él o ella o sus familias, un “proyecto migratorio”. Lo llamamos el “Síndrome del Inmigrante Sano”, y está ampliamente probado. No vamos a ahorrar lo que dicen con esta medida. Las cuentas son falsas.

Por otro lado, este colectivo de personas ocasionalmente tiene problemas de salud, y entonces acuden, más que la media, a los servicios de urgencias. Si se mantiene la medida que propone el gobierno, todavía usarán más los servicios de urgencias porque será su único recurso legal. Estarán más sobrecargadas nuestras urgencias.

Este colectivo quedará desprovisto de atención sanitaria normal ante una enfermedad crónica, una diabetes por ejemplo, o un cáncer, o una tuberculosis o cualquier otro problema en el que interese una atención de salud “normalizada”. ¿Qué haremos?  ¿Crearemos una “beneficencia” para ellos? ¿O los dejaremos morirse lisa y llanamente? No, crearemos, otra vez, servicios caritativos para ellos, porque la sociedad española es compasiva a pesar de su gobierno.

En definitiva, proponemos no modificar la Ley de Extranjería para instaurar esta medida injusta, inequitativa, ineficaz en cuanto a ahorro de costes, desorganizadora del sistema, y que presentará continuos y cotidianos dilemas éticos a nuestros profesionales de urgencias y de atención primaria. Sí que proponemos instaurar mecanismos que permitan el cobro a sus países para los ciudadanos europeos que practican el turismo sanitario. Pero no confundir a la población española con medidas que son peligrosas por su potencialidad xenófoba.

Patxi Cuberta

Presidente de SASPAS-Hipatia

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